lunes, 7 de septiembre de 2009

Kiril Kadiiski (Yabalkovo, Bulgaria, 1947)


LA CLEPSIDRA DEL CORAZÓN

La luna, completamente llena y de una frialdad nacarada, surgió en el horizonte. La liebre en la alfalfa levantó con temor la cabeza. Sus orejas marcaban las doce menos cinco en la esfera siniestra. Era absurdo. Pero sólo en apariencia. Su corazón batía tan rápido que en un solo segundo medía varios a la vez. Está claro que todas las cosas, vivas o muertas, viven en un tiempo diferente.

Del libro La calavera de Yorick. 45 poemas cotidianos (2004)

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