Mostrando entradas con la etiqueta Vaso Roto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vaso Roto. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de mayo de 2012

Así de sola está nuestra generación



HIMNO TEMPORAL

Como mira el pescador la orilla
al principio de la noche, cuando el viento
lo empuja hacia el paso de la luna,

y en sí repite las figuras del tiempo
inacabable, y se exalta con la memoria
evocando el regreso

y de repente lo captura el luminoso
despertar de la presa
olvidándose así de todo, menos
del alto volumen y de la viva
fuerza del mar, arrojando
con las redes la límpida familia
en el vasto olvido...

así de sola está nuestra generación,
Dios mío. Mis palabras persuaden una patria
más lejana, de eternas ramas susurrantes
y tupidas.

Es incierta la nueva dirección.
Y, a veces, en fulgentes simulacros
se abrazan los recuerdos. Pero, ¿de qué sirve
tumbarse en el pasado? Sangre y linfa
brotan, mas incierto es el respiro.

Ruinosas tierras deberemos
cultivar. Pero hazme una promesa
de las tuyas: se abre en los días una pregunta
infinita. Fragorosas aguas las orillas
conocerán de tu talla.

Tuya, y no solo: el hombre sobrevive
a tu paz. Pero sé tú el surco
fecundo, la semilla alada, la mano colma.


Poema de Giovanni Raboni, del libro Gesta Romanorum (Vaso Roto, 2011; edición de Luca Daino y Juan Carlos Reche, traducción de Juan Carlos Reche).

jueves, 2 de junio de 2011

La ambigüedad, esa gran carnívora


Mis mejores maestros, tanto en arte como en literatura, fueron las calles por las que vagué.

Era obvio que no iba a triunfar en la vida de una forma convencional, y por eso escribía y pintaba.

El miedo a la conciencia es la película casera favorita de todo el mundo.

Con la aparición de los Beat, tanto en su versión de movimiento literario como de empresa comercial, todo cambió.

Por muy a la última que creas estar siempre hay alguien más enterado que tú.

Me sentía dividido: por una parte quería estar solo y por otra, acompañado, lo cual se traducía en que siempre quería estar en otro lugar.

Un gran defecto de la poesía, o uno de sus mayores atractivos -depende de cómo se mire- es que pretende abarcarlo todo. A la fría luz de la razón, escribir poesía es imposible.

La ambigüedad, esa gran carnívora.

Fragmentos procedentes de las memorias de Charles Simic Una mosca en la sopa (Vaso Roto, Madrid, 2010; traducción de Jaime Blasco)