viernes, 12 de agosto de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
martes, 12 de julio de 2011
hombre delante de su sombra




Aquí el cielo no consume nunca el aceite de nuestra mirada-
aquí el sol carga sobre sí la mitad del peso de la piedra que llevamos sobre la espalda;
las tejas se rompen sin un ay bajo la rodilla del mediodía,
los hombres van delante de su sombra como los delfines delante de los caiques de Skiathos
Versos de Yanis Ritsos (Grecia, 1909-1990), de la antologia Seis poetas griegos (Selección, prólogo y traducción directa del griego de Horacio Castillo; Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2000)
sábado, 21 de agosto de 2010
lunes, 15 de marzo de 2010
Terapia para suspensos en interpretación
Terapia para suspensos en interpretaciónmartes, 26 de enero de 2010
lunes, 25 de enero de 2010
jueves, 21 de enero de 2010
miércoles, 20 de enero de 2010
domingo, 13 de diciembre de 2009
domingo, 29 de noviembre de 2009
miércoles, 7 de octubre de 2009
Piezas del Este (Източни пиеси)
Estaba con Fruela Fernández en un hotel de Sofía y pensé en llamar a Maia Vítkova. La conocí en el festival de poesía de Háskovo Южна пролет (Primavera del Sur). Me dijo que se dedicaba al cine. Le propuse que nos enseñara la escena underground de la capital de Bulgaria, convencido de que, si existiera, ella la conocería. Me contestó que ese fin de semana estaba ocupada terminando una película que debía presentar al Festival de Cannes. Confieso que por un momento nos pareció una excusa. Pero aquí está, y es la primera producción búlgara que llega a la cita francesa en 20 años.
En la cinta, el joven artista plástico de Burgás Hristo Hristov se interpreta a sí mismo. Poco después de concluir el rodaje murió de sobredosis. El dolor de sus allegados podía percibirse en el estreno, que tuvo lugar ayer en el único cine de Burgás. Al margen de todo esto, es una excelente película y un ajustado retrato de la Bulgaria contemporánea. Sin duda, la recomiendo.
jueves, 19 de marzo de 2009
Pequeños reportajes móviles (6): mártenitsa




El día 1 de marzo los búlgaros celebran Baba Marta regalando a sus seres queridos pulseritas y adornos de color rojo y blanco, llamados mártenitsa. Con este gesto se desean salud y buena suerte. Según la tradición, uno debe llevarla consigo hasta que vea la primera cigüeña del año. Después, puede colgarla de algún árbol, para transmitirle esa misma suerte. En el fondo, es una invocación colectiva a la llegada de la primavera. Tan necesaria, ¿verdad?










