domingo, 1 de mayo de 2011

Nikolai Kantchev (Biala Voda, Bulgaria, 1936-2007)



LOS CAPRICHOS ASOMBRAN MI MIRADA

En las regiones limítrofes del infinito
no hay incidentes todavía. Pero aquí discutimos.

Lo que vemos claro como en la palma de la mano
apenas lo explicamos aleteando con las palmas abiertas.

La hierba verde hipnotiza hasta tal punto
a lo real, que lo real no puede decir ni mú.

Pero ¿de dónde procede la alfombra voladora?
La poesía hace elevarse a la llanura.

Del libro En el bosque hay alguien (Vitoria-Gasteiz, Bassarai, 1998). Traducción de Francisco J. Uriz y Rada Panchovska

2 comentarios:

Dylan Forrester dijo...

Exquisito poema de matáforas espontáneamente naturales aleteando entre los versos.

Saludos.

Juan Antonio Bernier dijo...

Me alegra que te guste, Jorge.

Abrazo :)