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lunes, 12 de marzo de 2012

Hombre que camina su cantar


PARA SIEMPRE

Desde su vuelo
------------un pájaro cae,

un pájaro que muere pájaro,
----------------------que vuela hasta el fin de su caída.


CREACIÓN

Pájaro del asombro
-------------vuela el asombro de volar.

Un hombre, en selva oscura,
----------------------canta en el camino:
-----------------------------------camina su cantar.


Poemas de Hugo Mujica (Buenos Aires, 1942), del libro Y siempre después el viento (Madrid, Visor, 2011).

jueves, 2 de febrero de 2012

Lunas mojadas


VIII

bajan como ríos orgullosos
como amantes nuevos
comprenden lo que no existe
guardan silencio y al fin
flotan
se reflejan como lunas mojadas
se prolongan hasta el amanecer
cuando acuden al temblor
de nombrarse al oído

XVI

pasa inaugurando
creándose
el río es
ese corazón sin adiestrar
condenado a la música


Poemas de Laura Gómez Palma (Buenos Aires, 1970), del libro Fin de gira (Buenos Aires, Huesos de Jibia, 2011).

miércoles, 1 de febrero de 2012

Una aguja de pino contra el vendaval


Conozco esa música
su tela de araña ensayada mil veces
y vuelta a desmantelar.
En ella todo lo que se entreteje
tiene su gemelo en la destrucción.
Trinar es triturar, un boceto es destino
y lo que una vez creí truncado
aun roto para siempre, alumbra en la boca.


Poema de Walter Cassara (Buenos Aires, 1971), del volumen antológico Nostalgia y otros poemas (Buenos Aires, Huesos de jibia, 2011).

domingo, 3 de julio de 2011

Mariano Blatt (Buenos Aires, 1983)

Foto: Clara Muschietti

KEVIN

Voy en motito a comprar pan
son como las diez de mañá
tal que pienso un poco en dios
tal que pienso un poco en Kevin
paro en la plaza y saludo de manos con los chicos
tomo mate me preguntan qué hacés
pienso en Kevin
digo
ah no compro pan me confundí
ja pum cualquiera
Kevin me sonríe
Kevin te sonrío
enciendo la moto son como las diez treinta
compro pan y en regreso al barrio veo a Kevin junto a un alambrado
luego camino de pinos se me cruza una vaca
me saluda la saludo diez cuarenta el sol es mi amigo
pum pincho goma qué fortuna
miro para atrás viene Kevin a caballo
me saluda lo saludo se baja hablo con el caballo
Kevin dice está pinchada tenés pan?
tuc le doy pan
nos sentamos a la sombra
la sombra también es mi amiga
viene una gallina me saluda la saludo
tuc le doy pan pum saca un finito del bolsillo
le digo gallina sos copada me dice gracias buen pan
Kevin me sonríe
Kevin te sonrío
diez cincuenta y cinco se arma fogata
pasa la vaca viene el caballo
pasan los chicos no se quedan
diez de la mañá de nuevo
buenísimo el tiempo corre para atrás
el tiempo también es mi amigo
le digo me gusta tu pelo
me dice me gustan tus ojos
le saco la remera se va la vaca se va el caballo
diez treinta se va la gallina copada
me saca la remera me desata las zapatillas
crece el pasto se mueven las nubes
Kevin me sonríe
Kevin te sonrío
sa saca las zapatillas me dice te las cambio
cuánto calzás pum como pan me pongo las zapas de mi amigo
me gusta tu campera me gusta tu caballo
diez y cuarto el sol es mi amigo
crece el pasto se mueven las nubes
nace un dios llueve en el pueblo
veo a Kevin contra un alumbrado
hablo con dios me dice seguí así seguí asá
dios es mi amigo este barrio es mi novio
un camino de tierra me abraza esta mañana
vuelvo arrastrando la moto Kevin se me ríe
somos amigos me gusta su pelo
dobla dos cuadras antes
doblo dos cuadras después
gracias por las zapas me dice
gracias por tu pelo le digo.


De la antología 6 poetas de Argentina y 6 poetas de Brasil (Selección y prólogo de Teresa Arijón y Camila do Valle; Buenos Aires, Bajo La Luna, 2011)

jueves, 30 de junio de 2011

Todo el pecado del mundo


Ahora recuerdo que los pájaros
se callaron cuando entramos nosotros
como si fuéramos los emisarios de alguna catástrofe
o los encargados de un templo.
Despacio, nos fuimos acercando
el uno junto al otro.
Pensé que en la hebilla dorada de tu cinturón
se encontraba la causa de todos mis males
y que me llevaría mucho tiempo tocarlo,
mucho tiempo borrarlo después,
como si todo el pecado del mundo
se concentrara allí, y yo debiera decidir, para siempre,
si hacerlo o no.

Poema de Osvaldo Bossi (Ciudadela, provincia de Buenos Aires, 1963) del libro El muchacho de los helados y otros poemas (Buenos Aires, Bajo La Luna, 2006)