
LA SOLA CEGUERA
Nada veremos,
sino la cremallera desabrochada de nuestros ojos:
dos monedas muertas, acuñadas con ley
y verdad, pesan distinto
después de cada giro
de la mente, déjame contar
las bofetadas,
golpeas una de Nuestras mejillas,
ofrecemos la otra,
vemos que no Nos duele,
a nosotros la Ceguera, repito,
no Nos duele.
Del libro Podnozhieto na vecheriata, Sofía, Altera, 2008.