
No me toques.
Se quemará tu mano
en el fuego que aún persiste,
en el calor aún no repartido,
en este silencio ardiente y denso
en que dormita acurrucada
una esperanza
humana e infantil
de un nuevo nacimiento,
de un nuevo encuentro.
No me toques.
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(de 24 poetas búlgaros, selección y traducción de Rumen Stoyanov y Rubén Vela, Costa Rica, Editorial Universitaria Centroamericana, 1984)
