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jueves, 20 de febrero de 2014
miércoles, 19 de febrero de 2014
Una luz imposible
"La luz es un concepto constante que adoptará forma de llama de dos
amantes en un coche; de fósforo que se niega a extinguirse en la cabeza
del propio poeta e, incluso, seguirá siendo protagonista aun apagada,
como sucede en el poema Mi rostro de mañana. Porque el yo
poético parece perseguir la iluminación de las “ideas”, las mismas que
Platón quería contemplar fuera de la caverna. No es de extrañar por
tanto, que la palabra “ideas” atraviese el libro y la encontremos en
numerosos poemas (...)"
Reseña de José García Obrero sobre Árboles con tronco pintado de blanco, en Proscritosblog.
viernes, 24 de mayo de 2013
viernes, 22 de marzo de 2013
Intuición rara, palabra corriente: la mayor belleza
Daniel García Florindo. Revista de poesía Paraíso, n.º 8, Diputación y Universidad de Jaén, 2012, pp. 208-210.
domingo, 9 de septiembre de 2012
Cierto excedente de la mirada
Erika Martínez escribe sobre Árboles con tronco pintado de blanco en la Revista Mercurio:
"Quienes leímos el brillante Así procede el pájaro (Pre-Textos, 2004) lo esperábamos. Árboles con tronco pintado de blanco,
de Juan Antonio Bernier, es uno de esos poemarios cuyos versos llenan
la página. No de tinta, sino de sonidos. Sonidos espesos, ocultos bajo
una engañosa parquedad, que se expanden y retumban, como la voz en el
interior de una habitación vacía. Árboles
es un libro de cadencia diáfana y lectura hermética. Sus poemas
difuminan las fronteras entre lo físico y lo espiritual, crecen donde la
realidad se vuelve intangible, pero aún brilla, huele y nos sopla en la
nuca: “Al volver a sentarme, / he perdido una idea. / Pero no su
rastro”. Aislados, expuestos al primer plano antinaturalista de Bernier,
los objetos adquieren un aura fantástica. No hay en sus versos una
subjetividad contenida, sino más bien proyectada: yo es fuera. Una
contemplación intensa vacía al hombre y traspasa su humanidad al
paisaje: “El aire disimula al sentirse observado”. Los objetos cobran
una cualidad magnética, apoderándose de cierto excedente de la mirada" (para seguir leyendo, aquí o aquí).
lunes, 3 de septiembre de 2012
La apuesta textual
Juan Carlos Abril escribe sobre Árboles con tronco pintado de blanco en El genio maligno:
"Árboles con tronco pintado de blanco, de Juan Antonio Bernier
(Córdoba, 1976, pero radicado desde hace años en Bulgaria), ha sido uno
de los libros más importantes del año pasado. Su anterior entrega, con
la que se consagró ante los lectores y la crítica, consiguiendo además
el premio «Ojo crítico» de Radio Nacional en 2005, fue Así procede el pájaro,
también publicado, al igual que el libro que aquí reseñamos, en la
editorial valenciana Pre-Textos. Si bien se puede constatar una madurez y
un proceso de decantación estilística mucho más depurado, ya en Así procede el pájaro
se apreciaban algunas de las constantes de esta nueva entrega, como
serían la brevedad, el minimalismo, la concisión, el apunte y el
detalle, en busca siempre de la precisión del fragmento, de ese
fragmento que pretende —que intenta— explicar el todo..." (continúa aquí)
sábado, 2 de junio de 2012
lunes, 7 de mayo de 2012
Un "yo" sustituido por un "aquí"
Llevar una apuesta estética hasta las últimas consecuencias entraña un riesgo que no todos los escritores están dispuestos a asumir. Consciente de que no puede ni debe dejar indiferente al lector con su último poemario, Árboles con tronco pintado de blanco (Pre-textos), Juan Antonio Bernier lo hace desde la archiconocida seguidilla de García Lorca que lo abre.
Con ella pretende, por un lado, dejar claro que este libro es fruto de una evolución lógica desde los principios estéticos planteados en Así procede el pájaro –editado hace siete años por la misma editorial–, por otro, reivindicar la importancia axial del símbolo a la hora de construir una poesía sencilla, esencial, que emplea una palabra depurada de los excesos a los que se ha visto sometida por algunos autores y que pretende indagar sin asideros firmes en la compleja interioridad de un “yo” fragmentado que experimenta, con inseguridad, las limitaciones del propio lenguaje al querer comprender el mundo que le rodea. Esta mirada es conflictiva en tanto y en cuanto el hombre ha perdido la seguridad de las verdades absolutas; por ello, el “yo” se diluye y es sustituido por el “aquí” (“Aquí: / noción aproximada sucedánea / de sujeto”), entendido como un punto de encuentro dialógico entre aquel, el lector, cuyo papel activo debe completar la percepción fragmentada que el poema le presenta, y la realidad en la que confluyen tanto el lector como la reproducción del mundo ofrecida por el sujeto. Y es en esta misteriosa intersección llamada baricentro donde juega un papel crucial el símbolo, pues a través de él se definen los tres vértices de este triángulo isósceles que es el poema, cuyas medianas son el propio lenguaje, que conforme avanza el poemario se reivindica no como un instrumento útil para acercarnos al conocimiento, sino como el conocimiento mismo: “Un brote del acorde del sentido / despierta sobre el campo. / La cara B de este paisaje / es un castillo de hiedra. / Un turista de hiedra / desenfoca su cámara; / le parece fenómeno / contribuir al noúmeno”.
Con ella pretende, por un lado, dejar claro que este libro es fruto de una evolución lógica desde los principios estéticos planteados en Así procede el pájaro –editado hace siete años por la misma editorial–, por otro, reivindicar la importancia axial del símbolo a la hora de construir una poesía sencilla, esencial, que emplea una palabra depurada de los excesos a los que se ha visto sometida por algunos autores y que pretende indagar sin asideros firmes en la compleja interioridad de un “yo” fragmentado que experimenta, con inseguridad, las limitaciones del propio lenguaje al querer comprender el mundo que le rodea. Esta mirada es conflictiva en tanto y en cuanto el hombre ha perdido la seguridad de las verdades absolutas; por ello, el “yo” se diluye y es sustituido por el “aquí” (“Aquí: / noción aproximada sucedánea / de sujeto”), entendido como un punto de encuentro dialógico entre aquel, el lector, cuyo papel activo debe completar la percepción fragmentada que el poema le presenta, y la realidad en la que confluyen tanto el lector como la reproducción del mundo ofrecida por el sujeto. Y es en esta misteriosa intersección llamada baricentro donde juega un papel crucial el símbolo, pues a través de él se definen los tres vértices de este triángulo isósceles que es el poema, cuyas medianas son el propio lenguaje, que conforme avanza el poemario se reivindica no como un instrumento útil para acercarnos al conocimiento, sino como el conocimiento mismo: “Un brote del acorde del sentido / despierta sobre el campo. / La cara B de este paisaje / es un castillo de hiedra. / Un turista de hiedra / desenfoca su cámara; / le parece fenómeno / contribuir al noúmeno”.
Por ello, Bernier ha adelgazado la anécdota del poema, reducido a mero apunte, a mera sugerencia, con la que intenta capturar una serie de sensaciones capaces de fecundar esta fértil “área de sol”. No en vano, suele hablarse del minimalismo como uno de los rasgos definitorios de su poética ("Volveremos a Delfos", "Perspectiva Nevski" o "Familia ciclista"), al que habría que añadir el cromatismo (como se observa tanto en el citado poema "Perspectiva Nevski" como en el magnífico haiku que cierra el libro: “Amarillean / porque el sol es azul / las hojas verdes”), la profundización en universos artísticos ya tocados por él como la música ("Nuestro poema" o "El poema de Fernanda") y la exploración de otros nuevos como la pintura ("Un relato pictórico causal") o la fotografía y el diseño ("Blank"), sin olvidar que, incluso en los poemas de inequívoco tono amoroso ("Anisa", "Un radiador bajo la ventana" o "No sé, quizás, supongo, pero"), en los que la anécdota es más evidente, recurre a una eficaz técnica cinematográfica o pictórica que lleva al lector a adoptar un papel activo al recomponer el sentido. Con todo, ni la sencillez ni la brevedad ni la depuración del lenguaje ni el minimalismo son el objetivo que pretende alcanzar el autor, sino la consecuencia de la búsqueda de la simple expresión, en la que se funden a partes iguales cuidado estético y pensamiento.
Reseña de Árboles con tronco pintado de blanco, publicada por Francisco Onieva en Cuadernos del Sur (número 1141, 28 de abril de 2012).
martes, 20 de marzo de 2012
No sé, algo con la imagen
Martenitsa
El primer día de la primavera me trae varias sorpresas en forma de comentarios, guiños o referencias a Árboles con tronco pintado de blanco. Gustavo Adolfo Chaves, desde Costa Rica, escribe un artículo muy afectuoso y publica cuatro poemas del libro ("Perspectiva Nevski", "La idea", "No sé, quizás, supongo, pero" y "Burgás skyline"); Enrique Cabezón, desde La Rioja, ofrece a sus lectores "Lluvia de contacto"; y Nella Bergsing, desde algún punto indeterminado de la blogosfera, realiza un análisis realmente original. A todos, muchísimas gracias.
Nota del 23 de marzo: también quiero dar las gracias a Marta Merino, quien hace ya tiempo colgó en su blog mi poema "Blank", y a Laura Gómez Palma, quien publica en su bitácora "Un joven profesor joven", "Blank" y "Lluvia de contacto".
Nota del 23 de marzo: también quiero dar las gracias a Marta Merino, quien hace ya tiempo colgó en su blog mi poema "Blank", y a Laura Gómez Palma, quien publica en su bitácora "Un joven profesor joven", "Blank" y "Lluvia de contacto".
sábado, 4 de febrero de 2012
En El Cultural

Túa Blesa escribe sobre Árboles con tronco pintado de blanco en El Cultural:
"Trabajar en lo mínimo del discurso, haikus o formas similares, era una de las características de Así procede el pájaro*, el anterior y muy interesante primer libro, de Juan Antonio Bernier (Córdoba, 1976), y que se prolonga en esta nueva publicación. Pero lo decisivo es si a la brevedad va unida o no una intensidad en el decir y, tanto en el mencionado libro como en el presente ha de afirmarse que así es."[...]
"Trabajar en lo mínimo del discurso, haikus o formas similares, era una de las características de Así procede el pájaro*, el anterior y muy interesante primer libro, de Juan Antonio Bernier (Córdoba, 1976), y que se prolonga en esta nueva publicación. Pero lo decisivo es si a la brevedad va unida o no una intensidad en el decir y, tanto en el mencionado libro como en el presente ha de afirmarse que así es."[...]
*(Sobre Así procede el pájaro escribió Francisco Díaz de Castro también en El Cultural, aquí).
sábado, 28 de enero de 2012
Un iceberg abstracto
Jorge Díaz Martínez escribe sobre Árboles con tronco pintado de blanco en Culturamas:
"Que a día de hoy un poeta consciente se atreva a encabezar un poemario con una cita de Lorca puede resultar extraño; la herencia del poeta granadino se encuentra tan explotada que a veces es difícil distinguir algunas de sus atribuciones más notables de entre el conjunto de tópicos que empañan su figura. Sin embargo, a la poesía de Juan Antonio Bernier le gusta precisamente eso, apuntar a lo escondido u olvidado; en este caso, un modo de simbolismo sutil, pagano y culto que ..." (la reseña continúa aquí)
viernes, 27 de enero de 2012
Un joven poeta joven

El poeta Antonio Mochón escribe en su blog sobre Árboles con tronco pintado de blanco: puede leerse aquí.
"Un libro arriesgado que lleva al extremo un modo de hacer poesía".
AM
"Un libro arriesgado que lleva al extremo un modo de hacer poesía".
AM
Etiquetas:
Antonio Mochón,
Árboles con tronco pintado de blanco
jueves, 26 de enero de 2012
Mejores Pre-textos de 2011

Árboles con tronco pintado de blanco entre los mejores libros editados por la editorial valenciana en 2011, según los propios lectores de Pre-textos. El primer puesto lo ocupa Apenas sensitivo, de Andrés Trapiello. Entre los libros de poesía Árboles ocupa el segundo lugar, después de Estuario, de Tomás segovia . Aquí.
miércoles, 25 de enero de 2012
Un pequeño sol a la altura de la cabeza
Juan Andrés García Román escribe sobre Árboles con tronco pintado de blanco en La Estafeta del Viento. Puede leerse aquí.
"Está claro que desde Así procede el pájaro (2004) , los poemas de Bernier han ido meditando con sus palabras, creciendo al tiempo que se adentraban. Con belleza pero con incertidumbre, la fábula se ha depurado en imagen y la palabra en hueco. Hasta que esa pura duda y hálito que somos se fragua y dibuja en el cristal de la ventana, sí, igual que un pequeño sol a la altura de la cabeza". JAGR.
viernes, 6 de enero de 2012
Refugios del matiz

José Luis Morante escribe sobre Árboles con tronco pintado de blanco en su blog Puentes de papel: aquí.
"Al margen de consignas de escuela, el recorrido lírico de Juan Antonio Bernier explicita las preferencias del autor por la imagen, la evocación plástica y la sugerencia; practica el apunte que esboza el rostro en tres o cuatro manchas, traza el perfil de una avenida con la claridad visual de un simple árbol con el tronco pintado de blanco". JLM
sábado, 31 de diciembre de 2011
Sus 11 de 2011

El poeta y crítico Jorge Díaz Martínez ha elaborado su lista con "Los once mejores libros de poesía en castellano de 2011": aquí. También se ha acordado de mí y de la antología de poesía española Para los años diez.
"Árboles con tronco pintado de blanco, de Juan Antonio Bernier, avanza un paso más en la maduración de unas elecciones, a día de hoy, si cabe, más difíciles, manteniendo las mejores características de un estilo sosegado, contenido y profundo, y afilando una vez más su lápiz neosimbolista a la caza de elucidantes aforismos y atmósferas".
JDM
"Árboles con tronco pintado de blanco, de Juan Antonio Bernier, avanza un paso más en la maduración de unas elecciones, a día de hoy, si cabe, más difíciles, manteniendo las mejores características de un estilo sosegado, contenido y profundo, y afilando una vez más su lápiz neosimbolista a la caza de elucidantes aforismos y atmósferas".
JDM
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martes, 27 de diciembre de 2011
Sus diez de 2011

Luna Miguel ha elaborado ya la lista con sus diez mejores lecturas (narrativa y poesía) de 2011. Aquí. Me gusta estar en ella, porque los nueve restantes me parecen, sin duda, excelentes. Gracias, Luna.
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jueves, 22 de diciembre de 2011
Un exceso sutil
jueves, 28 de julio de 2011
Bienvenidos, de nuevo, a casa

He decidido rebautizar el blog. Desde ahora se llamará Área de sol, para diferenciarlo de mi próximo libro de poemas, que publicará en breve la editorial Pre-textos con el título de Árboles con tronco pintado de blanco.
El contenido seguirá siendo el mismo, con las variaciones habituales: lecturas, traducción (con especial atención a la poesía búlgara), hallazgos, huellas, señales de mi vida personal e intelectual...
También he reformado ligeramente el diseño. Espero que estéis bien aquí. Bienvenidos, de nuevo, a casa.
El contenido seguirá siendo el mismo, con las variaciones habituales: lecturas, traducción (con especial atención a la poesía búlgara), hallazgos, huellas, señales de mi vida personal e intelectual...
También he reformado ligeramente el diseño. Espero que estéis bien aquí. Bienvenidos, de nuevo, a casa.
lunes, 5 de mayo de 2008
Árboles con tronco pintado de blanco
1.
Mira el tejado,
ahora.
Míralo luego,
dentro de diez años.
Está lleno de piedras.
El tiempo transcurrido
no ha sido sino
un sueño de lombriz.
Ahora mira la luna
contra el cielo añil.
Parece un holograma.
2.
¿Has notado la rima?
Parece un holograma.
Mira el tejado,
ahora.
Míralo luego,
dentro de diez años.
Está lleno de piedras.
El tiempo transcurrido
no ha sido sino
un sueño de lombriz.
Ahora mira la luna
contra el cielo añil.
Parece un holograma.
2.
¿Has notado la rima?
Parece un holograma.
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