lunes, 28 de septiembre de 2009

Otro de Kadiiski


VIII

Primavera inquieta. Se oye el gemido de las ramas húmedas. Las ventanas traquetean. El corazón –bomba de relojería- también late, late, late, late… Un árbol en forma de horquilla abofetea al viento sobre la colina como si, después de franquear la cima, la Victoria de Samotracia descendiera por la pendiente y sólo pudiéramos ver sus alas… Pero, ¿por qué no despega? ¿Las victorias no son aladas? ¡Qué tiempo éste, desprovisto de alas!

Del libro La muerte de la golondrina blanca y trece nuevos sonetos (2001).

2 comentarios:

El torta dijo...

¿el nuevo poemario del Cabrero?

Bernier dijo...

Sin comentario.