jueves, 2 de junio de 2011

La ambigüedad, esa gran carnívora


Mis mejores maestros, tanto en arte como en literatura, fueron las calles por las que vagué.

Era obvio que no iba a triunfar en la vida de una forma convencional, y por eso escribía y pintaba.

El miedo a la conciencia es la película casera favorita de todo el mundo.

Con la aparición de los Beat, tanto en su versión de movimiento literario como de empresa comercial, todo cambió.

Por muy a la última que creas estar siempre hay alguien más enterado que tú.

Me sentía dividido: por una parte quería estar solo y por otra, acompañado, lo cual se traducía en que siempre quería estar en otro lugar.

Un gran defecto de la poesía, o uno de sus mayores atractivos -depende de cómo se mire- es que pretende abarcarlo todo. A la fría luz de la razón, escribir poesía es imposible.

La ambigüedad, esa gran carnívora.

Fragmentos procedentes de las memorias de Charles Simic Una mosca en la sopa (Vaso Roto, Madrid, 2010; traducción de Jaime Blasco)

4 comentarios:

María Mercromina dijo...

Qué grande es Simic, me ha encantado el de La voz a las tres de la madrugada,que lo compré en Cosmo. Besos

Bernier dijo...

Grande y simpático, ¿verdad? Fue uno de los lujos de nuestro último Cosmo.
Besos!

juan bello dijo...

Una pregunta: ¿Todo el libro es así, o hay más prosa, memorias al estilo clásico?

Bernier dijo...

Hola Juan. No, no es un libro de aforismos, aunque lo parezca por mi entrada. Es un libro de memorias al uso, desde su infancia en Belgrado y adolescencia en París, hasta su madurez como poeta y como individuo en EEUU. Un libro extraordinario, de veras.
Abrazo!